Las empresas de experiencias, campus o turismo deportivo cada vez miran más a largo plazo en sus proyectos. Con la evolución de una industria en auge los indicadores de éxito dejan de ser solo cuestiones como:
- El rédito económico generado por un grupo.
- Que todos los objetivos se hayan cumplido en el plazo establecido.
- Que los check-in y check-out hayan sido ordenados.
Ahora también toman importancia aspectos como:
- El porcentaje de grupos que repiten.
- Recomendaciones a otros clubes u organizaciones.
- La capacidad de reinventarse.
- Interacción en redes sociales sostenida después de la experiencia.
- Confianza a largo plazo con las empresas y grupos colaboradores.
Desde un punto de vista más amplio, cuando pensamos en experiencias, no pensamos en momentos puntuales. No solo en cuanto a las experiencias deportivas, sino de todo tipo: unas vacaciones, un viaje a un lugar que no conoces o una oportunidad de probar algo diferente. Es por ello, que el marketing deportivo debe centrarse en los sentimientos o los recuerdos de las personas que van a participar antes de poder poner en práctica todos los aspectos puramente deportivos.
El problema de no mirar a largo plazo
Cuando solo nos fijamos en los objetivos a corto plazo, no podemos evolucionar de la misma manera. Es un problema común de organizadores con un gran potencial ya que, aunque hacen un gran trabajo durante la experiencia de los deportistas, desaparecen después y no mantienen la comunicación para crear una confianza con los grupos.
De esta manera, no se puede crear:
- Recopilación de recuerdos.
- Contenido para redes sociales de diferentes años que creen sensación de seguridad en posibles nuevos partners.
- Seguimiento.
- Evolución de feedback.
- Posibilidad de experimentar con nuevas iniciativas y explorar las mejoras con un grupo conocido.
Todo esto supone perder una gran oportunidad, así como para los participantes también supone una desventaja, ya que mantener el contacto revive los recuerdos y la posibilidad de compartir en el futuro con más familiares o compañeros. Escuchar y hacer partícipes a los deportistas cuando el evento termina genera confianza, así como una promoción dinámica para futuras ediciones en las que no hará falta generar expectativas porque las expectativas se han creado de forma orgánica.
Antes, el éxito de un campus deportivo se determinaba por cuestiones casi puramente operativas, pero eso ya no es una opción. Los aspectos operativos y los preparativos previos son tan importantes como los posteriores ya que la organización previa es fundamental para no perder el rumbo durante la experiencia. Por ello, la atención a los detalles y los grupos debe ser constante para poder empezar a preguntarnos cosas más constructivas para generar una imagen de empresa y una confianza como: ¿este grupo puede recomendar a más para que se sumen en una próxima edición? O incluso: si este grupo vuelve, ¿qué nuevas innovaciones podemos ofrecer para que siempre sea una nueva experiencia?
Historia de la semana: el modelo de Wimbledon
Un buen caso de esta generación de confianza para mantener la relación después del evento es la iniciativa que tiene el torneo de Wimbledon. Cuando el torneo termina, el vínculo con los cientos de "recogepelotas" (ball boys y ball girls) continúa.
Se premia su trabajo y se les mandan fotografías del evento y cartas. De esta manera, se sienten realizados y parte del torneo, satisfechos con el trabajo realizado. Por ello, deciden repetir.
Como hemos hablado en anteriores publicaciones, los deportistas no son la única parte de la experiencia. Los entrenadores, los ball boys y ball girls o la familia de los deportistas, también forman parte de la experiencia. Son necesarios para que la experiencia sea completa, por lo que hay que recordarles de la misma manera que también han formado parte.
Este ejemplo nos deja ver de qué manera cuando finaliza una competición, empieza otra etapa: la etapa de los recuerdos.
Los eventos de todo tipo no finalizan cuando se acaba el campus o se entregan los trofeos a los ganadores, se mantienen en los recuerdos a través de todo el contenido que se genera durante este tiempo. Este contenido no solo es una prueba de lo vivido, sino una inspiración para futuros clubes o empresas que quieren que sus deportistas vivan también este tipo de experiencias. Se fortalece la comunidad mientras se crean relaciones duraderas.
Incluso, este contenido cumple una doble función ya que permite a los participantes revivir esos momentos, pero también se convierte en una carta de presentación confiable, mucho más eficaz que campañas de marketing, porque funciona por sí solo. Se ayuda, por lo tanto, a generar una reputación para la empresa y su comunidad, con un aumento del interés para próximas ediciones.
Las tres claves en GoToGo
Durante la historia de GoToGo, hemos creado experiencias con grupos que han repetido diversos años. Uno de los más importantes es el de Gigantes del Basket. En las diversas ediciones en las que hemos colaborado, se ha podido experimentar una fluidez cada vez mayor derivada de la confianza entre ambas partes. Este tipo de interacciones nos hacen crecer con nuestros colaboradores de manera natural, aprendiendo y asegurando un espacio en el que todos podemos tener seguridad.
Por colaboraciones como la anterior, tenemos muy en cuenta que la experiencia deportiva no termina cuando los jugadores llegan a casa. Por ello, para mantener vivo el recuerdo, tenemos tres principios:
1. Convertir los recuerdos en algo que merezca la pena compartir
Las fotografías, los vídeos o los momentos capturados durante el campus no son solo contenido para redes sociales. Son la forma en que jugadores, familias y clubes reviven la experiencia una vez finalizada. Crear un resumen visual del viaje permite que los participantes compartan sus recuerdos, mantengan el vínculo con el evento y transmitan esa ilusión a quienes puedan participar en futuras ediciones. Porque una experiencia que se recuerda es una experiencia que sigue generando valor.
2. Escuchar a quienes han vivido la experiencia
Cuando un campus termina, también empieza una oportunidad para aprender. Solicitar feedback, responder a las reseñas y conocer la opinión de jugadores, entrenadores y familias no solo ayuda a mejorar futuras ediciones. También transmite un mensaje muy claro: su experiencia importa. Muchas veces, una simple encuesta o un mensaje de agradecimiento es el primer paso para construir una relación duradera.
3. Mantener una relación que vaya más allá del evento
Los mejores campus no terminan con una despedida. Continúan a través del contacto con los clubes, la comunicación con las familias y el seguimiento de los participantes. Compartir novedades, recordar momentos especiales o informar sobre futuras oportunidades ayuda a que la relación no se limite a un único viaje. Porque la fidelización no se construye vendiendo un segundo campus; se construye haciendo que el primero merezca ser recordado.


